GAMMA AR en ITER
La realidad sobre el terreno
En la mayoría de los proyectos, informar hoy del avance en obra es un proceso muy manual que requiere experiencia y esfuerzo para hacerlo bien, y por lo general se reporta con estimaciones aproximadas o recuentos de unidades instaladas. Los resultados van, por tanto, desde cálculos imprecisos hasta informes precisos pero laboriosos, que están desconectados del resto de los datos del proyecto. Las soluciones de captura de la realidad —la más habitual, la documentación fotográfica de 360 grados— se emplean para abordar este problema, pero carecen de detalle y no pueden capturar toda la finalización según los requisitos del proyecto. El escaneo láser ofrece mayor precisión geométrica, pero resulta demasiado costoso para repetirlo con la frecuencia que exige el seguimiento del avance. Además, estas soluciones dependen de un procesamiento externo, asistido por ordenador e IA, que sigue necesitando la intervención humana: un modelo de servicio con un precio que limita su uso únicamente a los proyectos más complejos, como centros de datos o plantas farmacéuticas, que cuentan con los presupuestos necesarios. Esta situación hace que las soluciones clásicas de captura de la realidad sean inalcanzables para la mayoría de los proyectos y, por tanto, los excluye de las demás posibilidades tecnológicas o económicas que se derivan de acceder a datos de avance estructurados y precisos.
Utilizar tecnologías basadas en la realidad aumentada para hacer el seguimiento del avance directamente en obra dota a los proyectos de capacidades avanzadas de seguimiento del avance a una fracción del coste (no hay que comprar hardware de escaneo ni pagar por un servicio de procesamiento externo) y de una forma mucho más descentralizada, al asignar la tarea de seguimiento del avance a los equipos de campo que, en cualquier caso, son responsables de informar de la finalización de su propio trabajo.
La simplicidad permite la adopción masiva
GAMMA AR en un proyecto de construcción de Kane Group en el Reino Unido
La posibilidad de usar la realidad aumentada con modelos BIM superpuestos ofrece, en cambio, otra vía muy eficiente, con bajas barreras de entrada y bajos costes operativos en comparación con las soluciones de captura de la realidad. Frente a los métodos tradicionales de seguimiento del avance, que se basan en contar manualmente y calcular masas y cantidades, la RA es además más rápida y económica: en lugar de recorrer la obra con planos y trasladar los recuentos a hojas de cálculo, un capataz confirma la finalización sobre el modelo superpuesto durante un recorrido habitual por la obra, y las cantidades se calculan automáticamente a partir de los objetos BIM.
Aquí, los sistemas de RA hacen el seguimiento del avance en obra mediante modelos BIM apoyándose en la entrada y la validación del usuario directamente en la obra. La persona que maneja el sistema aporta múltiples fuentes de información para definir la fase de finalización, no solo visuales ni limitadas a un número finito de casos gestionados por el software.
Curiosamente, en un momento en que el mundo mira a la IA para resolver todos nuestros problemas, la RA hace algo totalmente a contracorriente del Zeitgeist. Empodera a las personas y, al hacerlo, logra mucho más de lo que podrían las soluciones técnicas actuales. Las personas ven la situación con una gran riqueza de contexto, información sensorial y experiencia, combinada con un conocimiento del que los sistemas de IA (hoy) simplemente carecen, lo que conduce a mejores resultados.
Los superintendentes y capataces que utilizan la realidad aumentada en sus proyectos superponen los modelos de diseño o los planos/modelos de taller sobre la obra y combinan toda la información de que disponen para decidir sobre la fase real de finalización.
Dado que la información de los objetos se rastrea mediante modelos BIM, el avance registrado garantiza que los cálculos se ajusten a los requisitos específicos de cada oficio. Las partes de hormigón in situ pueden rastrearse por volumen. Las partes prefabricadas, por recuento, y así sucesivamente. El informe de avance puede, por tanto, asociarse a los entregables acordados por contrato.
La información contenida en los modelos BIM desempeña, por tanto, un papel crucial a la hora de definir qué grado de precisión o de seguimiento es alcanzable.
No todos los modelos BIM son iguales
Los paneles de seguimiento del avance de GAMMA AR
Aquí es donde las distintas calidades y finalidades de los modelos marcan la diferencia. Si clasificamos los modelos BIM por su potencial para el seguimiento del avance, obtendríamos algo así:
En función del grado del modelo, podemos, por tanto, hacer el seguimiento de la finalización con distintos niveles de detalle e informar con la mayor precisión técnicamente posible.
En el caso de los modelos de la fase de diseño, las estimaciones de porcentajes se desglosan a nivel de componente, lo que ofrece una mejor visión de conjunto de la finalización y la hace verificable.
En el caso de un modelo de la fase de estimación, los entregables pueden rastrearse e informarse en una estructura que coincide con el contrato y, por tanto, resultan útiles para la conciliación de cantidades/costes.
Y en el caso de los modelos de grado de construcción o de los planos/modelos de taller, los resultados del seguimiento del avance pueden cotejarse con los entregables contractuales, pero también sirven para estructurar la ejecución de la obra de una manera mucho más detallada, p. ej., gestionar las entregas de material en función de las cantidades instaladas.
Las mejores prácticas para el seguimiento del avance con RA
GAMMA AR en un proyecto de Boustead en Singapur
Al hacer el seguimiento del avance en RA, es importante definir con claridad los roles y las tareas para garantizar la rendición de cuentas. Frente a las soluciones de captura de la realidad, en las que un tercero se encarga de aportar los datos de avance, en RA la tarea se realiza de forma descentralizada y en consonancia con las responsabilidades. Los capataces informan de su trabajo y los superintendentes lo aprueban. La entrega y el control están integrados en el flujo de trabajo. No interviene ningún tercero y, por tanto, los entregables se discuten mucho mejor y las incoherencias pueden detectarse desde el principio. Por ejemplo: si un capataz marca un tramo como terminado pero el superintendente detecta soportes faltantes en la superposición durante la aprobación, la discrepancia se detecta y se resuelve en lugar de escalar semanas después en una disputa. Así se garantiza que el avance no solo se informa, sino que el flujo de trabajo se convierte además en una herramienta para coordinar la ejecución en detalle.
Las propias estructuras de incentivos impulsan la adopción: como cada parte en obra obtiene algo que necesita de los mismos datos de avance, el seguimiento del avance basado en RA se convierte no solo en un requisito, sino en un factor de atracción que impulsa la optimización de la construcción.
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En GAMMA AR, a nuestro equipo le encantará hablar sobre cómo implementar la secuenciación de la construcción, el seguimiento del avance, el control de calidad (QA/QC) y la coordinación en obra en sus proyectos. Póngase en contacto con nosotros; estaremos encantados de encontrar el mejor proceso para sus necesidades específicas.